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Diabetes
Cuando su hijo tiene diabetes
Elizabeth Lamm de Schnecksville se parece mucho a otros chicos de 6 años.
¿Está listo su hijo para la bomba? No existe una edad mágica cuando un niño esté listo para empezar a emplear la bomba de insulina, pero se requiere madurez del niño y el compromiso de los padres, dice el endocrinólogo Geraldo Saavedra, M.D. "Los padres tienen que estar intensamente comprometidos en aprender sobre la bomba y contar los carbohidratos," dice el.
Además de aprender a activar la dosis de insulina, los niños tienen que aprender a introducir el catéter de la bomba, a un lado del abdomen. Hay que alternar la bomba de un lado del cuerpo al otro cada dos o tres días para un buen flujo de la insulina y prevenir infecciónes, dice Saavedra. Otras habilidades incluyen proteger el sitio del catéter, conectar y desconectar la bomba y usarla con ropa. Tiene una sonrisa dulce que revela que le faltan dos dientes, y ella goza de actividades como el fútbol y Brownies. Pero la bomba de insulina sobre su cadera indica que su vida tiene retos especiales.
Diagnosticaron a Elizabeth con diabetes tipo 1 a la edad de 2 años. Su páncreas no produce insulina, la sustancia que permite que nuestro cuerpo queme azúcar por combustible, por lo tanto ella necesita remplazar la insulina al curso de la vida.
Hace unos año, Elizabeth era una de las más jóvenes de los niños de la región en empezar a emplear la bomba de insulina. El aparato provee un flujo constante y adaptable de insulina, comparado a la cantidad fija de una inyección. Permite que los Lamm manejen la diabetes de Elizabeth con insulina, en vez de un horario estricto de alimentación. "Puedo comer cuandoquiera que yo tenga ganas, y eso es lo bueno," dice Elizabeth.
Pero manejar esta enfermedad crónica todavía es agotador. Elizabeth empezó a aprender a contar los carbohidratos poco después de aprender a contar. Necesita que su azúcar sanguíneo sea probado por lo menos cuatro veces al día y ha aprendido a reconocer las señas de peligro de bajo azúcar sanguíneo. "Queríamos que ella manejara su diabetes sola," dice la mamá de Elizabeth, Cheryl Lamm. "Entonces le dijimos, 'Es tu enfermedad; te daremos la orientación que necesites.' Y ella respondió."
Tener un hijo con diabetes exige horarios más exactos y planear con anticipación, dice Lamm. "Nos preocupan los dulces a las celebraciones de cumpleaños y evitamos que nuestra hija juegue con otros niños a menos que los padres del amigo tengan familiaridad con la bomba y tengan números de teléfono por si acaso." Hacer maletas para vacaciones familiares significa muchas provisiones de más, incluso pilas extra para la bomba, insulina con jeringa y recetas médicas ya escritas.
Desarrollando un sistema de apoyo
Los Lamm dependen de la apoyo de la familia y amigos para ayudar a Elizabeth a continuar un estilo de vida activo y agradable. No solamente Cheryl y su esposo, David, saben emplear la bomba, sino también los abuelos, cuidadora (babysitter) y varios amigos.
La educación de la escuela y los deportes son esenciales también, dice Carol Stevens, médico dietético certificado y educador de la diabetes con el Centro Helwig de la Diabetes y la Educación de Nutrición. Trabaja con los Lamm desde el primer diagnóstico de Elizabeth. "Trabajamos con los enfermeros de las escuelas para establecer protocolos y procedimientos y enseñarles a reconocer una emergencia," dice Stevens. "Los maestros deben darse cuenta también de los signos de alto y bajo azúcar sanguíneo, y los niños siempre deben tener un amigo designado en su clase para acompañarles a la oficina del enfermero."
Los niños diabéticos pueden competir en los deportes, pero mucha actividad afecta el azúcar sanguíneo. Los entrenadores también tienen que conocer la situación, sobre todo cuando los padres no están presentes en un entrenamiento o partido, dice Stevens.
Al alcanzar la pubertad, cambios hormonales pueden modificar los niveles del azúcar sanguíneo, dice el doctor Geraldo Saavedra, M.D., endicronólogo al Lehigh Valley Hospital y Health Network y médico de Elizabeth. "Como el control del azúcar sanguíneo se hace más esencial, los adolescentes se distraen más y no se examinan tan a menudo como lo deberían," dice el. "Son más independientes y no siempre toman buenas decisiones, entonces es necesario un esfuerzo especial para hacerles recordar que viven con una enfermedad crónica."
La universidad trae nuevos desafíos también, los adolescentes se mudán fuera de la casa por primera vez. En esta etapa algunos jóvenes empiezan a tomar alcohol, que puede causar una caída peligrosa de azúcar sanguíneo en los diabéticos.
A Elizabeth Lamm le faltan 10 años para ir a la universidad, pero ya tiene un buen comienzo para manejar su diabetes. Ella ha gozado de excursiones de la escuela y unas vacaciones en Walt Disney World. Además del fútbol, es activa con la natación, T-ball y la gimnasia. "Los niños como Elizabeth demuestran que uno puede llevar una vida activa y normal y ya no sentirse excluidos de actividades," dice Saavedra. This page last updated 2/12/08 04:08 PM
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